Audiencia y segmento: qué son y en qué se diferencian

En email marketing, dos palabras se usan todo el tiempo como si significaran lo mismo: audiencia y segmento. No son lo mismo. Y entender la diferencia es, en buena medida, lo que separa enviar el mismo correo a todos de enviarle a cada persona algo que de verdad le interesa.
La distinción es sencilla una vez que se ve con claridad. La recorremos parte por parte.
Qué es una audiencia
Una audiencia es un grupo grande de contactos: una lista. Son todas las personas que comparten algo amplio, como haberse anotado a lo mismo o pertenecer a una misma categoría dentro de tu negocio.
Por ejemplo, si dictás cursos, una audiencia podría ser "todos los inscriptos al curso de fotografía". Es un conjunto numeroso, definido por una pertenencia general. La audiencia es, dicho de otro modo, a quién tenés.
Qué es un segmento
Un segmento es un recorte dentro de una audiencia: un subgrupo más pequeño, definido por un criterio puntual. No es una lista nueva, sino una porción de la que ya tenés, separada por algo que esas personas tienen en común.
Siguiendo el ejemplo, dentro de la audiencia "inscriptos al curso de fotografía" podrías tener el segmento "los que todavía no terminaron el curso". Es la misma audiencia, pero ahora observás solo una parte: la que te interesa para un mensaje específico.
Hay un detalle importante en cómo funciona. El segmento se calcula en el momento en que lo abrís, así que siempre refleja la situación actual de tus contactos, no una foto vieja. Si alguien terminó el curso desde la última vez, deja de aparecer en "los que no terminaron". Está siempre actualizado.
Por qué importa la diferencia
Porque hablarle igual a toda una audiencia es desaprovechar lo que sabés de cada parte. No es lo mismo escribirle a quien ya terminó tu curso que a quien lo dejó por la mitad: el primero quizás esté listo para el siguiente nivel; el segundo necesita un incentivo para retomar.
Si les enviás el mismo correo a los dos, al menos uno de los dos mensajes va a sonar fuera de lugar. Si segmentás, cada persona recibe lo que tiene sentido para su situación. Y un mensaje que encaja se abre más, se lee más y vende más que uno genérico.
Tu lista no es una sola: son muchas listas más pequeñas esperando el mensaje justo.
Las dos cosas, en un mismo lugar
En Emalia trabajás con los dos niveles. Armás tus audiencias —tus grupos grandes— y, dentro de cada una, creás los segmentos que necesites según el criterio que te resulte útil. Sin construir listas nuevas a mano cada vez, y con la certeza de que cada segmento está actualizado en el momento en que lo abrís.
Hay, además, un detalle que cuida tus envíos: si una persona está en más de una de tus listas, Emalia la cuenta una sola vez. Aunque le envíes a varias audiencias en simultáneo, recibe el correo una vez, no tres. No gastás envíos de más ni saturás a nadie.
Así, en lugar de enviar lo mismo a todos, le enviás a cada parte de tu lista el mensaje que le corresponde. Que es, al final, de lo que se trata el email marketing bien hecho: la persona correcta, el mensaje correcto.
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