Qué es una prueba A/B en email marketing

Tenés dos ideas para el asunto de tu próxima campaña y las dos te gustan. Elegís una, la enviás, y nunca llegás a saber si la otra habría funcionado mejor. Esa pequeña apuesta a ciegas se repite en cada envío. La prueba A/B existe para que dejes de apostar.
Qué es una prueba A/B
Una prueba A/B —o A/B testing, en inglés— consiste en enviar a una parte de tu lista dos versiones de un email que se diferencian en un solo elemento, medir cuál funciona mejor y mandar esa versión ganadora al resto. En vez de decidir vos qué opción conviene, se la mostrás a un grupo reducido y dejás que su comportamiento te lo diga.
Veámoslo con números. Tenés una lista de 10.000 contactos. Configurás la prueba para que el 20% reciba la versión A y otro 20%, la versión B: dos grupos de 2.000 personas que no son las mismas, y cada una recibe una sola versión. Esperás unas horas, se mide cuál de las dos tuvo mejor resultado y, de forma automática, los 6.000 restantes reciben la ganadora. Probaste con una parte para acertarle a la mayoría.
Qué se puede probar (y cómo se decide)
No se prueba solo el asunto, aunque sea lo más habitual. Se pueden probar tres cosas: el asunto, la plantilla —el diseño y el contenido del email— o la hora de envío. Y para definir quién gana, elegís una métrica: las aperturas, útiles cuando probás asuntos, o los clics, mejores cuando lo que probás es el contenido.
Esas dos métricas tienen su propia nota: la tasa de apertura, en qué es una buena tasa de apertura; y la tasa de clics, en qué es la tasa de clics.
Por qué conviene usarla
Porque reemplaza la opinión por la evidencia. En marketing es fácil enamorarse de una idea —un asunto ingenioso, un diseño que te encanta— y dar por sentado que a tu audiencia le va a gustar tanto como a vos. La prueba A/B quita esa suposición del medio: no importa cuál te parece mejor, importa cuál hace reaccionar a tu gente. Y tu gente no se comporta como el promedio de ningún estudio: tiene sus propias preferencias, y solo se conocen midiéndolas.
Dejá de adivinar qué asunto funciona. Preguntáselo a tu lista.
Dos cuidados para que sirva
La prueba A/B es valiosa, pero tiene dos condiciones para dar resultados confiables. La primera: probá una sola cosa por vez. Si cambiás el asunto y la plantilla al mismo tiempo y una versión gana, no vas a saber cuál de los dos cambios marcó la diferencia. La segunda: necesitás una lista con cierto tamaño. Si probás con veinte personas, el resultado se parece más al azar que a una conclusión; cuantos más contactos, más confiable lo que aprendés.
Cómo se hace en Emalia
En Emalia la prueba A/B se activa al armar la campaña: elegís qué probar —asunto, plantilla u hora—, qué porcentaje de la lista entra en la prueba, cuánto tiempo esperar y con qué métrica decidir. El sistema envía las dos versiones, espera el tiempo que fijaste y manda la ganadora al resto, sin que tengas que volver a intervenir. Está disponible en todos los planes, también en el gratis.
Es la diferencia entre creer que sabés qué prefiere tu lista y tener la prueba de que es así.
¿Dejás que tu lista elija el mejor email?
la prueba A/B está en todos los planes, también en el gratis. probá Emalia gratis —contactos ilimitados, sin tarjeta— y empezá a medir.
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