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guía paso a paso · 4 min de lectura

Una lista es un grupo grande de contactos. Una etiqueta es más fina: clasifica a cada contacto por una característica, y un mismo contacto puede tener muchas a la vez («vip», «compró», «viene del curso»). Son la forma más flexible de ordenar tu base. Te muestro cómo usarlas.

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conocé los tres tipos

Hay tres clases de etiquetas, según quién las pone. Las automáticas las asigna Emalia sola: la más común es la de origen, que marca de dónde vino cada contacto (por ejemplo, «import-csv» o «formulario-contacto»). Las mixtas se asignan solas, pero también podés ponerlas o sacarlas a mano. Y las manuales las ponés vos: «vip», «interesado», «llamar».

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creá y asigná una etiqueta manual

Entrá al detalle de un contacto y agregale las etiquetas que quieras; si la etiqueta es nueva, la creás en el momento escribiendo su nombre. Y no hace falta ir de a uno: podés seleccionar varios contactos desde tu audiencia y etiquetarlos a todos juntos.

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filtrá tu base con etiquetas

Este es el uso de todos los días. Como cada contacto puede tener varias etiquetas, las combinás para llegar justo a quien querés. Por ejemplo: enviá esta campaña solo a los que tienen la etiqueta «vip» y no tienen la etiqueta «compró». Filtrás por lo que sumás y por lo que excluís.

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convertí una etiqueta en acción

Las etiquetas no solo ordenan: también disparan cosas. Podés usarlas como condición de una lista automática, para que un grupo se arme solo con los que la tienen. Y una etiqueta puede ser el disparador de una automatización: apenas se la ponés a alguien, arranca una secuencia de emails.

tip la etiqueta de origen trabaja sola: sin que hagas nada, cada contacto queda marcado con el lugar del que vino, así siempre sabés de dónde salió cada uno.

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