Una lista es un grupo grande de contactos. Una etiqueta es más fina: clasifica a cada contacto por una característica, y un mismo contacto puede tener muchas a la vez («vip», «compró», «viene del curso»). Son la forma más flexible de ordenar tu base. Te muestro cómo usarlas.
conocé los tres tipos
Hay tres clases de etiquetas, según quién las pone. Las automáticas las asigna Emalia sola: la más común es la de origen, que marca de dónde vino cada contacto (por ejemplo, «import-csv» o «formulario-contacto»). Las mixtas se asignan solas, pero también podés ponerlas o sacarlas a mano. Y las manuales las ponés vos: «vip», «interesado», «llamar».
creá y asigná una etiqueta manual
Entrá al detalle de un contacto y agregale las etiquetas que quieras; si la etiqueta es nueva, la creás en el momento escribiendo su nombre. Y no hace falta ir de a uno: podés seleccionar varios contactos desde tu audiencia y etiquetarlos a todos juntos.
filtrá tu base con etiquetas
Este es el uso de todos los días. Como cada contacto puede tener varias etiquetas, las combinás para llegar justo a quien querés. Por ejemplo: enviá esta campaña solo a los que tienen la etiqueta «vip» y no tienen la etiqueta «compró». Filtrás por lo que sumás y por lo que excluís.
convertí una etiqueta en acción
Las etiquetas no solo ordenan: también disparan cosas. Podés usarlas como condición de una lista automática, para que un grupo se arme solo con los que la tienen. Y una etiqueta puede ser el disparador de una automatización: apenas se la ponés a alguien, arranca una secuencia de emails.


