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lección 4

Un diseño que se lee (y tus diseños de Canva)

Armaste un email hermoso en la computadora y en el celular se desarmó: la imagen ocupa toda la pantalla y el texto quedó chiquito. No es falta de gusto. Un email no se diseña como una página web: se abre en muchas aplicaciones distintas, en pantallas de todos los tamaños, y nadie lo navega. Lo recorre en diagonal y decide en segundos.

Una columna, y lo esencial arriba

Una sola columna se ve bien en cualquier pantalla, porque no tiene nada que reacomodar cuando el espacio se angosta. Dentro de esa columna, lo esencial va arriba: qué querés decir y qué querés que hagan, sin tener que bajar.

El mensaje va en texto

Muchos programas de email no muestran las imágenes hasta que la persona lo autoriza. Si la promoción, el precio o la fecha están adentro de una imagen, para esa gente el email llegó en blanco. Las imágenes acompañan; el mensaje va en texto.

Una prueba: ocultá las imágenes. Si el email sigue diciendo lo que tenía que decir, está bien armado.

Un botón, y que se lea

  • Un objetivo, un botón, con un texto que diga qué pasa al hacer clic: "ver el catálogo", "reservar tu lugar".
  • Letra de buen tamaño. Si tenés que acercarte a la pantalla para leerlo, quien lo recibe también.
  • Buen contraste, que es la diferencia entre el color de la letra y el del fondo. El gris claro sobre blanco desaparece al sol.
  • Aire. Párrafos cortos y espacio entre los bloques.

Antes de enviarlo, probalo: mandate una prueba desde el paso de envío, como en la lección 3, y abrila en tu celular. En treinta segundos ves si se lee y si el botón es fácil de pulsar con el pulgar.

Para leer más: Cómo diseñar un email que se lea (y no solo que se vea lindo).

Plantillas, y tus diseños de Canva

Una plantilla sirve para no resolver lo mismo cada vez: la estructura que funciona ya está, y vos ponés el contenido, con tu logo y tus colores.

Si diseñás en Canva, hay dos caminos para traerlo a Emalia:

  • Como imagen: sirve para cualquier diseño. Se ve idéntico, pero no se edita. Conviene para una parte del email, no para todo.
  • Como plantilla editable: sirve para los diseños que en Canva armaste como email. Cambiás textos, botones y enlaces sin volver a Canva.

La tarea: ahora armalo vos

La tarea de hoy es ponerle tu marca a tu email, para no empezar de cero cada vez.

  1. Tu marca: el logo y los colores que se repiten en todos tus emails, para que se reconozca quién escribe. Entrá a Configuración, en el menú, y abrí la pestaña Marca. Subí tu logo y elegí un color principal y uno secundario. Se aplican solos a todos tus emails. (Configurá la marca)
  2. El estilo de tu plantilla: en Plantillas, buscá la que armaste en la lección 3, en la pestaña del equipo o en personales, y hacé clic en "editar". A la izquierda, en la pestaña Estilos, elegís el fondo, la tipografía y el color de los botones de todo el email de una vez. Aprovechá para revisar lo de esta lección: una sola columna, el mensaje en texto, un solo botón. Hacé clic en "guardar". (Editor de plantillas)
  3. Mirala antes de usarla: con "previsualizar" ves cómo queda en la computadora y en el celular. La prueba a tu propio email la mandás cuando armás la campaña, como en la lección 3.

Canva, desde el plan Inicio, el primero de los pagos: se conecta desde Integraciones. Un diseño cualquiera entra como imagen, desde el bloque de imagen. Un email de Canva entra como plantilla editable, desde Plantillas, pestaña Canva.

¿Dudas? Emma, la asistente de Emalia, te responde y te guía paso a paso.

En la lección 5: que tus emails lleguen a la bandeja.

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